

DOMINGO 22 DE FEBRERO DE 2009
TEMA:
EL HIJO DEL HOMBRE TIENE POTESTAD
PARA PERDONAR PECADOS
| Lecturas bíblicas: |
Salmos 41
Isaías 43:18-25
2 Corintios 1: 18-22 |
| Texto: |
Marcos. 2:1-12 |
INTRODUCCIÓN
Marcos se sitúa, en que la llamada de Jesús puede y debe abrirse en forma de camino de plenificación, la cual conservó la raíz Israelita de Jesús para abrirse desde su mensaje. En verdad el libro y el Evangelio de Marcos sitúa y marca el camino fundante de la iglesia.
El programa teológico de marcos se basa en “la buena noticia” (evangelio) de parte de Dios, proclamada por Jesús, además Marcos refleja la universalidad del reino y la consiguiente igualdad de todo los pueblos y hombres respecto a la salvación, es continua. Además el pueblo elegido “Israel” ha desaparecido su privilegio de su calidad de pueblo, porque eran los invitados al reino de Dios. Para Marcos dicha comunidad no constituye el nuevo Israel, sino la nueva humanidad y en ella se integra el nuevo Israel. De esa manera Marcos ve en su amplitud al pueblo de Dios más inclusivo.
Marcos es el único evangelista que titula su obra como “evangelio” que significa “buena nueva”, tanto Marcos como Pablo identifican a Jesucristo con el evangelio. En ese sentido el texto de la sanación de un paralítico marca la integración a la comunidad, rompiendo las barreras culturales entre varios mundos o pueblos.
I. EL MENSAJE DEL TEXTO BIBLICO: (Mc 2:1-12)
Cuando leemos el texto una primera impresión que tenemos es: que Jesús ha escogido el lugar de actuación que es Galilea, en esta Jesús no se enfrenta sino que busca y llega al lugar de la debilidad Israelita y pone el dedo en la llaga para curar y ofrecer vida a los que están aplastados por el yugo de una ley que los define como nación, en esta ocasión vemos que el paralitico tiene una preocupación de su vida y integrarse a la comunidad y ser vista al igual que a los demás en igualdad y ser tratados como una persona con dignidad, la fe de los que actúan se muestra en la escena. Y la acción de Jesús cuando perdona pecados, la cual causó molestia a los escribas.
V. 1-2. “Después de algunos días, Jesús entró otra vez en Cafarnaúm. Cuando se supo que estaba en casa, inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta y les predicaba la palabra”.
Jesús terminaba la gira por Galilea, vuelve a Cafarnaúm, ciudad de la que había salido para la proclamación (Mc 1:35-38), después que sufrió la privación de que no pudiera entrar a la ciudad vuelve después de algunos días y entra a Cafarnaúm (casa). Una vez que supo la gente de que Jesús estaba en casa, se juntaron para escuchar la palabra y su mensaje de Jesús.
La fe de los compañeros que llevan al paralítico ante Jesús.
V.3-5. La religión en cuanto ley en el Antiguo Testamento (Lv.) se vio una relación estrecha entre pecado – impureza y enfermedad sobre todo de la piel (lepra) y de la sangre. Es evidente que el paralítico se encuentra, conforme a esa visión en los bordes del pecado. Por otro lado el leproso representaba la invitación a integrarse a la comunidad de culto y de vida. El paralítico no se librara de su enfermedad hasta que Dios no le haya perdonado sus pecados.
El texto nos dice que cuatro personas trajeron al paralítico, este tuvo fe en Jesús, y los que llevaban confiaban en él, por encima de todas las posibles leyes sociales y sagradas. Tal vez el enfermo no haya pensado llegar donde Jesús, pero la fe de los camilleros que llevaron, encontró en Jesús perdón y curación
Sacerdotes y Escribas controladores de perdón.
vv. 6-11. Los maestros de la ley que eran como guardianes y defensores de un perdón de Dios que debe y puede administrarse ritualmente, quedan escandalizados e inmediatamente lo tachan en sus actitudes de blasfemo. Ellos se preguntaban ¿Quién puede perdonar, sino solo Dios?, así los escribas murmuraban, porque les parecía una blasfemia. Para ellos el perdón esta codificado en los ritos de Lv. 1:16 y la realizaban en la línea de fidelidad sacral Israelita, para ellos ciertamente Dios perdona, pero su perdón se expresa a través de la estructura social y religiosa de la ley. Allí donde el pueblo se convierte, cumple el rito y acepta el orden de la ley, puede afirmarse ya que Dios perdona. Este control sobre el pecado y el perdón convierte a los escribas y sacerdotes en señores de la vida de los seres humanos.
Pero Jesús conociendo los corazones de los escribas lanza preguntas, al cual no da respuesta y les dice ¿Qué es más fácil decir al paralítico tus pecados son perdonados, o decirle levántate toma tu camilla y anda? “Pues para que sepáis el hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados – dijo al paralítico – A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.
Para Jesús el perdón es don gratuito que brota de la fe por eso puede decir y dice “Dios te perdona” sin cumplir los ritos de la ley. Ahora bien en el perdón vemos dos rasgos principales de ese perdón mesiánico.
- La gratuidad no es expresión del cumplimiento de la ley, si efecto de amor de Dios que actúa allí donde los hombres creen y aceptan.
- El poder transformante: la misma palabra de perdón actúa, toca al que se hallaba enfermo y se convierte en principio de curación.
El perdón de pecado de Jesús al leproso y al paralítico, es refrendado por Dios, es efectiva: Dios, perdona porque Jesús así lo declara. Vemos que la humanidad alejada de Dios que se encuentra fuera de Israel.
v. 12.- “Entonces él se levantó y, tomando su camilla, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron y glorificaron a Dios diciendo: -- nunca hemos visto tal cosa”
Jesús envía al hombre a su casa, no al templo, no le manda al lugar santo de los sacerdotes, ni a la escuela, sino que al manda a su casa integra a la comunidad a una vida normal con los demás.
II. DESAFÍOS PASTORALES
El milagro se realiza en la casa, la cual es el lugar de intimidad y apertura a la multitud, y se demuestra a Jesús que viene a desatarnos de las ataduras, que nos impiden a caminar y a regalarnos el don de perdón. En Corintios 1:18-22 nos dice, que “Jesús nos hace el llamado a través de Dios a su ministerio nuestra palabra ni “Si” y “No”, sino únicamente es “SI”, es decir aceptamos ser parte del proyecto de su reino, no cabe duda ser indeciso sino el sí y nada mas
La escena es sorprendente, cuatro hombres trayendo a un paralitico en una camilla; como era difícil pasar por la puerta de entrada a causa de gentío, prefieren pasarlo por el techo…
No solo se muestra un acto de amistad de amigos, sino de hermanos donde el vínculo más fuerte es la fe, la fe de creer en el milagro de la curación por medio del hijo de Dios, Jesús. Aquél cuyo hombre, como cualquier otro, devuelve a sus semejantes solamente amor, así como lo habían profetizados sus antecesores, los profetas o como Juan quien dijo: Yo soy la voz que grita en el desierto…y fue anunciando a un “salvador”, el que haría parar los sufrimientos y obraría conforme a la voluntad de su padre.
Jesús nos enseñó que Dios es amor. Hizo esto cuando murió en la cruz y regresó a la vida. Y este relato nos recuerda el verdadero el valor de ser un buen amigo. Los cuatro amigos hicieron todo lo que podían para ayudar a su amigo ver a Jesús. Y Jesús respondió a esa hermandad.
Ahora pongo algunas de las preguntas para reflexionar:
- ¿Quiénes son los “escribas” de hoy? ¿Cómo actúan? ¿Cómo se caracterizan?
- ¿Jesús puede actuar en respuesta a nuestra fe para la sanidad de un tercero?
- ¿Qué tipo de obstáculos se me presentan en mi vida para ejercer fe en Jesucristo?
COCLUSIÓN
Vayamos con mucha al Señor, oremos con mucha y sobre esta fe el Señor Dios hará lo que para nosotros es difícil, el sanará nuestras enfermedades y nos dirá: “Tus pecados te son perdonados, levántate y anda…”
© Estéban Huanto López
ISEDET-Bs. As. - Argentina, 2008